viernes, 9 de septiembre de 2016

La Zamora del conde Lucanor

Por Manuel Herrero Alonso, leonés de Zamora (publicado el 16.07.2016 en La Opinión de Zamora)

Reacción, antes de que nos arranquen el corazón.

Un raposo entró una noche en un corral do había gallinas. Así comienza uno de los cuentos del conde Lucanor. En busca de su alimento, el animal se distrajo y llegando el día, optó por hacerse el muerto para pasar desapercibido. Por aquello de las supersticiones, a uno le convino quitarle pelo, a otro una uña y a otro hasta un diente al supuesto cadáver del zorro. Pero llegado un momento, alguien tenía interés por arrancarle el corazón, momento en que el animal reaccionó, teniendo que escapar, porque en ello le iba la vida.

A Zamora y por aquel letargo, que de tiempo atrás le viene, se llevaron los saltos del Duero, solo su parte económica, para después burlarse, con la fasa. En tiempos más cercanos, le negaron la autonomía, le quitaron el cuartel, se llevaron la cárcel, le ofrecieron y no le dieron la sede de Las Edades del Hombre y hasta los talleres del ferrocarril, quedándose ambas en Valladolid.

No ha de ser así la moraleja, pero el raposo, antes de que le arrebataran el corazón, optó por enfrentarse y huir. Pero cuando quiso hacerlo, había perdido parte de su cuerpo. Si el zorro y desde un principio se hubiera enfrentado a lo que se avecinaba, hubiera podido sobrevivir con todo lo que le habían despojado. Así, Zamora, a la que tanto le han quitado, sigue adormecida, languideciendo, mientras administrativamente y poco a poco la van convirtiendo en un barrio pucelano.

Es hora de despertar, antes de que sea demasiado tarde y, como en el ejemplo, nos lleven el corazón y con ello la vida. Los que quedamos, y vamos sobreviviendo, debemos rebelarnos, reclamando lo que es nuestro. Para empezar, la autonomía del País Leonés, con el consiguiente ahorro administrativo.

miércoles, 7 de septiembre de 2016

La quinta provincia leonesa

Por César Gavela (publicado en Diario de León, en "La Gaveta", el 24.04.2016 - http://www.diariodeleon.es/noticias/opinion/quinta-provincia-leonesa_1063964.html)

Ya desde niños, los bercianos tenemos que convivir con una frase hecha y aburrida. La que reza que el Bierzo es la quinta provincia gallega. El Bierzo, sin embargo, nunca fue la quinta provincia gallega ni tampoco parece que vaya a serlo. Es leonés y para demostrarlo basta recordar que los reyes de León ya veraneaban en el monasterio de Carracedo en la alta edad media. El Bierzo está en la entraña de las tierras leonesas, y sus semejanzas con Valdeorras no lo hacen gallego, como tampoco hacen leonés al fraterno valle orensano.

Es evidente que el Bierzo y Valdeorras tienen mucho en común, y por algo ambas tierras fueron una efímera provincia en el primer cuarto del siglo XIX. Pero el Bierzo es leonés y Valdeorras gallego, y cabría decir que cada día más gallego si nos atenemos a la labor que la Xunta de Galicia lleva realizando desde hace casi cuarenta años en defensa de su cultura propia, afianzándola en las zonas fronterizas.

También es indiscutible que los bercianos sentimos una gran admiración y querencia por Galicia. Así es y así será en el futuro. Pero también es cierto que cada vez que me encuentro con un berciano que lleva viviendo muchos años en Galicia y le pregunto por esa presunta similitud entre bercianos y gallegos, casi todos me dicen que se trata de tierras y sociologías bastante más diferentes de lo que parece. Sin que ello sea bueno ni malo. Sencillamente, es así. Como también lo es que los leoneses nos encontramos a gusto en Galicia. Pero eso no significa que el mapa esté equivocado y que el Bierzo sea una irredenta provincia gallega. Todo lo contrario. El Bierzo es una parte esencial de la provincia de León, y mientras los bercianos no lo asuman muy expresamente, es más que probable que las cosas nos vayan peor a todos los leoneses. A los del Bierzo y al resto. Porque los tiempos son muy malos y porque, probablemente, no hemos actuado con la unión y compromiso que cabría esperar. Y que pasa por una mayor cooperación entre Ponferrada y León; entre el Bierzo y el resto de la provincia. Sin que ello signifique, menoscabo a la fuerte idiosincrasia del Bierzo.

Ya dura demasiado esa retórica banal del bercianismo antileonés. Nolleva a ninguna parte. Es tiempo de sumar y de buscar acuerdos y complicidades porque el Bierzo es la quinta provincia leonesa. ¿Y cuáles son las otras cuatro? Pues una podría ser la montaña, desde Laciana hasta Valdeón; otra, la propia ciudad de León y su alfoz; otra más la geografía que va desde Cepeda hasta La Bañeza, pasando por Astorga y el Duerna. Y la cuarta, el bajo Esla; desde Sahagún al Órbigo. Caben otros repartos, desde luego, pero lo que es indudable es que el Bierzo es León y que mientras esa verdad no se asuma con todas las consecuencias por los ciudadanos y las instituciones, los perjudicados serán los bercianos y el resto de los leoneses.

lunes, 5 de septiembre de 2016

Cortes abiertas

Por Álvaro Caballero (publicado en Diario de León, en "La Liebre" el 24.04.2016 -http://www.diariodeleon.es/noticias/opinion/cortes-abiertas_1063969.html)

Como no hemos ido tampoco esta vez a Villalar, que mira que ponemos empeño cada 23 de abril pero al final el GPS del inconsciente acaba por llevarnos el coche al Ikea de Asturias, la Junta nos va a meter este año la campa en casa. El parlamento autonómico tomará el próximo 4 de mayo el claustro de la Colegiata de San Isidoro para celebrar un pleno, con toda la pompa y el boato. Un homenaje de suplantación con sus Cortes a aquellas otras de 1188, cuando éramos un reino respetado y no la única región histórica sin comunidad, en las que Alfonso IX, en el mismo marco, convocó por primera vez en la historia al pueblo para que se sentara junto a la nobleza y el clero, aunque sólo fueran convidados los incipientes burgueses cuya bolsa necesitaba el monarca para financiar sus guerras. Ahora, más de ocho siglos después, nos van a mecer la «Cuna del parlamentarismo» con la misma mano que nos han apretado el cuello en los últimos 33 años para que tengamos claro cuál es la cuna que nos arrolló.

La idea incide en el propósito de crear identidad y sentimiento de región, con decenas de millones de euros invertidos en balde por la Junta en las tres últimas décadas, como si fuéramos los cataríes a los que el emir pagaba en el último Mundial de balonmano para que animasen a cada una de las selecciones. No importa que León haya perdido en este tiempo 42.036 habitantes mientras Valladolid ganaba a su vez 43.484 vecinos. Da igual que se haya estimulado el desembarco de empresas en Boecillo y se haya abandonado de manera deliberada la provincia leonesa como un parque temático turístico para señoritos. No tiene interés que los fondos Objetivo 1 de la UE y los Miner que tenían como destino el desarrollo de las zonas desfavorecidas se utilizaran para enmascarar inversiones en el triángulo castellano de Valladolid, Burgos y Palencia. Se trata de una bobada que en los libros de Educación se adoctrine con la existencia de Castilla y León desde el hombre de Atapuerca y, por contra, no se estudie en ningún curso dónde fueron las primeras Cortes representativas del parlamentarismo moderno.

No podemos negar que resulta un detalle que la Junta traiga un pleno a donde fueron esas Cortes. Estaría bien que entrara el pueblo llano —mineros, agricultores, ganaderos, despedidos, padres cuyos hijos han tenido que emigrar a la fuerza— a decirles lo que piensa de esta su comunidad.

sábado, 3 de septiembre de 2016

Patrimonio oscuro, como boca de lobo

Por Manuel Herrero Alonso leonés de Zamora (artículo publicado en El Día de Zamora el 02.09.2016)

Intolerable que el Arco de Doña Urraca y el Portillo de la Lealtad carezcan de iluminación

Es la moda. Grupos de chicos, móviles en mano, recorren las calles a la caza de Pokemon. ¡Allá ellos, si así se entretienen! Abandonarán el sedentarismo al que obligan otros juegos, y sin molestar a nadie, entre tanta caminata, conocerán algún rincón de la ciudad por el que nunca habían pasado. Ciertos paseos apartados movilizan a los perseguidores del muñeco virtual. Pateando hasta de noche por donde indica una aplicación, ignorante de que, en nuestra ciudad, hay puntos oscuros, cosa que los jugadores salvan, valiéndose de la linterna que incorporan los dispositivos.

Otros también sufren, teniendo que franquear tramos a oscuras, aunque su paso no se deba a continuar un juego, sino por la necesidad de trasladarse por el camino más corto, hacia un destino. Casos aislados, que llamaran los responsables, sin conseguir justificar la situación. Despreciando al turismo, que puede alimentar una ciudad que carece de otra cosa, escamotean la inversión en realzar, con iluminación ornamental, monumentos y murallas. Pero resulta injustificable que, en algunos puntos históricos, falte hasta la luz ordinaria, la del alumbrado público, como en cualquier calle.

Es el caso del Arco de Doña Urraca, nada menos que un monumento de tanta importancia, por el que los peatones tienen que pasar en penumbra. Tan solo una farola, con décadas de antigüedad, alumbra escasamente este tramo. Quedando completamente a oscuras cuando la lámpara se funde, y tardan semanas en reponerla, situación en la que se encuentra en estos momentos. Así que, paseantes, a extremar precauciones y tirar de luz de móvil, porque no solo consiste en pasar, sino en hacerlo sin peligro, por la retorcida cuesta, porque aunque peatonal, pasan coches, los de residentes y despistados. Sabrán que no hay aceras y que el pavimento, tiene sus peculiaridades. Curiosamente, a pocos metros de la boca del lobo, esta superiluminado el armatoste de la plaza de la Leña.

Parecida es la situación del Portillo de La Lealtad. Si bien, desde la parte superior del Castillo, se encuentra presentable, no ocurre lo mismo cuando alguien osa franquear el arco, porque encontrará unas escaleras en penumbra, sin foco alguno. La única farola que aporta luz se encuentra a muchos metros de distancia.

Quedan otros puntos con iluminación deficiente, señalados como importantes para visitar, mirador del Troncoso, sillón de la Reina, y alguno más. Recomendable seria, advertir a los visitantes, que vengan provistos de linterna o aplicación en el móvil, para que puedan poner luz, donde el ayuntamiento la niega.

martes, 30 de agosto de 2016

¿De qué coños presumís?

Por Luis Miguel de Dios (publicado en la sección "Buena jera" de La Opinión de Zamora del 28.12.2014)

La pérdida de población debería avergonzarnos a todos, especialmente a los que mandan

Perdón por el exabrupto del titular. No soy dado a los tacos y menos en los escritos, pero los datos de población de esta provincia, y de esta región, suelen sacar lo peor de mí mismo y me mueven a la indignación, a la rabia, al cabreo, a la desesperación, sobre todo cuando los comparo con las declaraciones triunfalistas, rimbombantes y autocomplacientes de quienes nos mandan desde la noche de los tiempos. ¿De qué presume la derecha en Zamora?, ¿qué logros puede exhibir si esto va camino de convertirse en un desierto habitado solo por ancianos?, ¿cómo se le ocurre sacar pecho visto el panorama, trágico, demoledor, que presenta cada padrón?, ¿nadie va a entonar el mea culpa o, al menos, reconocer públicamente fallos, errores, desatención, olvidos, marginaciones?

No es fácil escribir sobre este drama cuando sangra el alma al comprobar, un año más, que Zamora pierde gente y, con ella, vida, energía, futuro, ansias de porvenir, ilusión, esperanza. Por eso, esta vez prefiero prescindir de mesuras, edulcorantes, sordinas y metáforas para ir, con toda la crudeza del lenguaje, al grano: ¿qué está pasando aquí?, ¿qué se puede hacer?, ¿quién puede y debe hacerlo?, ¿quién está únicamente interesado en mantener poder, sillones, prebendas y mamandurrias aunque la provincia se hunda en el mayor de los abismos?, ¿cuánto tiempo llevan gobernando aquí los mismos de siempre, los que ahora nos dicen que viene la recuperación, mientras Zamora comienza ya a no ser, a convertirse en un fantasma, en una irrealidad, en algo virtual con más ayer que mañana, con más pasado que expectativas?

Somos 2.838 menos que hace un año. La provincia ya no alcanza ni los 185.500 habitantes. Dividan esa cantidad entre los más de 10.000 kilómetros cuadrados de superficie y les dará una densidad de apenas 18 personas por kilometro cuadrado, cifra que bordea la desertización y que caería del todo en ella si prescindimos de los habitantes de la capital, Benavente y Toro y hacemos las cuentas con el resto de la población. Saldrían unos 9 habitantes por kilómetro cuadrado, poco más que Laponia o el Sáhara. Sin tantos cálculos, para entendernos, todos los residentes hoy en Zamora caben entre el Bernabéu y el Camp Nou. ¿Qué les parece? Y nuestros gerifaltes preparando una campaña electoral en la que presentarán éxitos y más éxitos, dirán que gracias a ellos esto va que pita y pedirán el voto para seguir igual. ¿Igual? O sea, para continuar perdiendo población, riqueza, futuro. Pero, ¿qué bromita es esta?, ¿por qué la compramos?

El último padrón es aún más duro que los anteriores. No solo pierde población la provincia en general, sino que caen sus principales núcleos. Zamora capital pierde 563 habitantes; Benavente, 258; Toro, 116, Fuentesaúco, 68, Fermoselle, 19; Puebla de Sanabria, 18; Alcañices, 53. Es decir, ni siquiera las localidades que concentran servicios (lo único que nos va quedando) aguantan el bajón. Mientras tanto, uno asiste perplejo y anonadado a espectáculos como el de la cantera de diorita de Mellanes, que tiene que arrancar con un grupo electrógeno porque ni Red Eléctrica Española dispone de líneas ni Iberdrola de potencia para mover la maquinaria. ¿Se imaginan algo similar en el País Vasco, en Cataluña o en Madrid?, ¿dónde habrían puesto el grito las respectivas autoridades? Aquí no hemos oído decir ni chus ni mus ni bicicleta.

Y ahí tienen a los de Barcial del Barco manifestándose por la construcción de una biorrefinería multifuncional porque a estas alturas, y llevamos años así, no se sabe ni qué pasa ni por qué no se hace. Y a una empresa se le ocurre gastarse un dineral en un barco anticontaminante en el Lago de Sanabria y acaba en los tribunales porque, en el uso de sus derechos, denuncia que las depuradoras no funcionan. Si se hubiera callado, tal vez ahora tendría alfombra roja. Y qué me dicen de la iglesia visigoda de San Pedro de la Nave, que, tras una inversión millonaria, no se puede visitar estos días, cuando más potenciales turistas hay, porque no está inaugurada oficialmente. ¿Y por qué no lo está? Porque no coinciden las agendas de autoridades, directivos de Iberdrola, etc. Para llorar.

Son solo algunos ejemplos de la sinrazón que persigue a esta tierra. Parece como si en vez de facilitar las cosas, los barandas se dedicaran a poner zancadillas y a anteponer sus fotos, presencia y propaganda a los intereses generales. Para después, claro, presumir. Y volvemos, como en el eterno retorno, al inicio de estos párrafos: para presumir ¿de qué? O sea, cuando se pierde gente, cuando nos quedamos solos, ¿de qué coños presumís? Explicadlo alto y despacio a ver si lo entendemos....

Llevamos años diciendo que hasta que Zamora no salga de Castilla y León seguirá perdiendo población, trabajo, importancia...