sábado, 3 de diciembre de 2016

¿Qué es el Fuero de León y cuál es su importancia?

Por Diego García Paz, letrado de la Comunidad de Madrid y académico correspondiente de la Real Academia de Jurisprudencia y Legislación

En el ya cercano año 2.017 tendrá lugar un nuevo hito para la Historia del Derecho de España, pues se cumplirán mil años de la aprobación de la que se considera la primera recopilación de fueros existente en la Península Ibérica, el Fuero de León de 1.017.

Este compendio normativo fue obra del rey leonés Alfonso V, quien convocó en la catedral un concilio para su aprobación. El Fuero de León, posteriormente copiado en otras recopilaciones aplicables a diferentes territorios, contenía 48 preceptos, de los cuales 20 regirían en la integridad del territorio del antiguo Reino, siendo los restantes una serie de disposiciones aplicables de modo exclusivo a la capital.

Las primeras 20 normas, vigentes para todo el Reino, revelan una concepción del Derecho que trasciende las penumbras medievales, adentrándose en la modernidad. En efecto, entre lo estipulado se observa el interés por mantener el ejercicio y aplicación de la justicia de un modo independiente, diferenciando este poder de los otros; asimismo, se contemplaron las primeras garantías procesales; fue un texto pionero al tratar de separar Iglesia y Estado en plena Alta Edad Media; albergó el reconocimiento de la protección de la persona y los bienes de los habitantes del Reino; y contempló por primera vez los derechos de la mujer, en el ámbito del matrimonio y en materia hereditaria.

El resto de normas, que como se ha adelantado tenían por objeto exclusivo la actividad de la capital leonesa, pueden ser consideradas la matriz del moderno Derecho Local, pues en ellas se advierte una pormenorizada regulación de la vida de la ciudad, a nivel comercial y político, reconociéndose, entre otros, el derecho a la inviolabilidad del domicilio. A partir de este conjunto normativo se ha considerado que León fue la primera urbe medieval de Europa, en términos jurídicos, es decir, fehacientes y eficaces, con plasmación documental.

Atendiendo a todo lo referido, es incuestionable la importancia que León ha tenido para el Derecho, tanto mediante el Fuero de 1.017 como con las posteriores Cortes celebradas en la Basílica de San Isidoro en 1.188 (a las que me he referido en un anterior artículo: http://queaprendemoshoy.com/leon-corazon-del-derecho-parlamentario/) acontecimientos ambos que posicionan a León en la vanguardia de la Historia jurídica de España, al ser el origen, como manifiestan muchos autores, de la plasmación y defensa de los derechos fundamentales de los ciudadanos, y establecer los firmes pilares del parlamentarismo. En definitiva, un destello de progreso que comenzó a quebrantar los muros inexpugnables de una etapa oscura.

miércoles, 16 de noviembre de 2016

Treinta años del Guernica del PSOE

Por  Luis Urdiales (publicado en su sección "LEÓN EN VERSO" del Diario de León, el 16.11.2016 http://www.diariodeleon.es/noticias/opinion/treinta-anos-guernica-psoe_1115144.html)

Antes de ponerle ruedas a Snchz y dinamitar Antena 3 de Radio, que era una supernova que le comprometía el sueño de inmortalidad, Isidoro ensayó sobre el terreno en la montaña leonesa. Lo de la ingeniería social en el adn proviene de cuando Stalin purgaba Lituania y Letonia con trenes de deportados a Siberia y otras prácticas de lesa humanidad. Así aniquilaron pasado, presente y futuro de 3.100 leoneses, ametrallaron nueve pueblos, arrasaron 2.000 viviendas, y montaron una losa sobre los 300 kilómetros cuadrados con más proyección humana, económica y cultural de todo el territorio leonés, un erial desde entonces. Conviene recordar el detalle infame porque ante la efeméride de los 30 años del genocidio se ven tentaciones de algunos escribas de reinterpretar y dulcificar la vileza; y que no quede mácula. No fue un meteorito lo que extinguió el valle y humilló a Concepción Sierra mientras imploraba desde el suelo a los guardias que le impedían frenar el derribo de la cuadra donde guardaba las gallinas. El embalse no es un lago; donde los fatos ven una postal de fiordo noruego que suben a twitter como molde de belleza natural hay una lápida de 650 millones de metros cúbicos de agua, una fosa común de la social democracia, que siempre se manifiesta en las cosas sencillas, como la palabra de dios. Gol de Isidoro a pase de Franco. Recuerden a Isidoro, que firmó la orden de desahucio de la vida. Enmudecieron las golondrinas y llegaron los cormoranes. Y mientras las vacadas pastaban ajenas a lo que se venía encima, Isidoro y sus alipendes registraron la empresa de dar de ganar a otros lo que desde aquel 10 de noviembre de 1986 comenzaron a arrebatarle a León. Se tira de las patrañas que justificaron la depravación y el hilo lleva hasta fachada del Riaño derribado donde una pintada visionaria resumió con brocha gorda la esencia de la felonía: Guernica del PSOE. La prueba de cargo es que hoy, un 15 de noviembre del 2016, corre más nutrido el canal bajo de Payuelos que el lecho del río Esla. Otra vez el agua de disculpa; otra vez que llueve en León, y resulta que es la sangre que supura la montaña, de las heridas de la memoria que no cicatrizan jamás. Honor a los deportados de Riaño. No hace falta que les reescriban la historia.

viernes, 9 de septiembre de 2016

La Zamora del conde Lucanor

Por Manuel Herrero Alonso, leonés de Zamora (publicado el 16.07.2016 en La Opinión de Zamora)

Reacción, antes de que nos arranquen el corazón.

Un raposo entró una noche en un corral do había gallinas. Así comienza uno de los cuentos del conde Lucanor. En busca de su alimento, el animal se distrajo y llegando el día, optó por hacerse el muerto para pasar desapercibido. Por aquello de las supersticiones, a uno le convino quitarle pelo, a otro una uña y a otro hasta un diente al supuesto cadáver del zorro. Pero llegado un momento, alguien tenía interés por arrancarle el corazón, momento en que el animal reaccionó, teniendo que escapar, porque en ello le iba la vida.

A Zamora y por aquel letargo, que de tiempo atrás le viene, se llevaron los saltos del Duero, solo su parte económica, para después burlarse, con la fasa. En tiempos más cercanos, le negaron la autonomía, le quitaron el cuartel, se llevaron la cárcel, le ofrecieron y no le dieron la sede de Las Edades del Hombre y hasta los talleres del ferrocarril, quedándose ambas en Valladolid.

No ha de ser así la moraleja, pero el raposo, antes de que le arrebataran el corazón, optó por enfrentarse y huir. Pero cuando quiso hacerlo, había perdido parte de su cuerpo. Si el zorro y desde un principio se hubiera enfrentado a lo que se avecinaba, hubiera podido sobrevivir con todo lo que le habían despojado. Así, Zamora, a la que tanto le han quitado, sigue adormecida, languideciendo, mientras administrativamente y poco a poco la van convirtiendo en un barrio pucelano.

Es hora de despertar, antes de que sea demasiado tarde y, como en el ejemplo, nos lleven el corazón y con ello la vida. Los que quedamos, y vamos sobreviviendo, debemos rebelarnos, reclamando lo que es nuestro. Para empezar, la autonomía del País Leonés, con el consiguiente ahorro administrativo.

miércoles, 7 de septiembre de 2016

La quinta provincia leonesa

Por César Gavela (publicado en Diario de León, en "La Gaveta", el 24.04.2016 - http://www.diariodeleon.es/noticias/opinion/quinta-provincia-leonesa_1063964.html)

Ya desde niños, los bercianos tenemos que convivir con una frase hecha y aburrida. La que reza que el Bierzo es la quinta provincia gallega. El Bierzo, sin embargo, nunca fue la quinta provincia gallega ni tampoco parece que vaya a serlo. Es leonés y para demostrarlo basta recordar que los reyes de León ya veraneaban en el monasterio de Carracedo en la alta edad media. El Bierzo está en la entraña de las tierras leonesas, y sus semejanzas con Valdeorras no lo hacen gallego, como tampoco hacen leonés al fraterno valle orensano.

Es evidente que el Bierzo y Valdeorras tienen mucho en común, y por algo ambas tierras fueron una efímera provincia en el primer cuarto del siglo XIX. Pero el Bierzo es leonés y Valdeorras gallego, y cabría decir que cada día más gallego si nos atenemos a la labor que la Xunta de Galicia lleva realizando desde hace casi cuarenta años en defensa de su cultura propia, afianzándola en las zonas fronterizas.

También es indiscutible que los bercianos sentimos una gran admiración y querencia por Galicia. Así es y así será en el futuro. Pero también es cierto que cada vez que me encuentro con un berciano que lleva viviendo muchos años en Galicia y le pregunto por esa presunta similitud entre bercianos y gallegos, casi todos me dicen que se trata de tierras y sociologías bastante más diferentes de lo que parece. Sin que ello sea bueno ni malo. Sencillamente, es así. Como también lo es que los leoneses nos encontramos a gusto en Galicia. Pero eso no significa que el mapa esté equivocado y que el Bierzo sea una irredenta provincia gallega. Todo lo contrario. El Bierzo es una parte esencial de la provincia de León, y mientras los bercianos no lo asuman muy expresamente, es más que probable que las cosas nos vayan peor a todos los leoneses. A los del Bierzo y al resto. Porque los tiempos son muy malos y porque, probablemente, no hemos actuado con la unión y compromiso que cabría esperar. Y que pasa por una mayor cooperación entre Ponferrada y León; entre el Bierzo y el resto de la provincia. Sin que ello signifique, menoscabo a la fuerte idiosincrasia del Bierzo.

Ya dura demasiado esa retórica banal del bercianismo antileonés. Nolleva a ninguna parte. Es tiempo de sumar y de buscar acuerdos y complicidades porque el Bierzo es la quinta provincia leonesa. ¿Y cuáles son las otras cuatro? Pues una podría ser la montaña, desde Laciana hasta Valdeón; otra, la propia ciudad de León y su alfoz; otra más la geografía que va desde Cepeda hasta La Bañeza, pasando por Astorga y el Duerna. Y la cuarta, el bajo Esla; desde Sahagún al Órbigo. Caben otros repartos, desde luego, pero lo que es indudable es que el Bierzo es León y que mientras esa verdad no se asuma con todas las consecuencias por los ciudadanos y las instituciones, los perjudicados serán los bercianos y el resto de los leoneses.

lunes, 5 de septiembre de 2016

Cortes abiertas

Por Álvaro Caballero (publicado en Diario de León, en "La Liebre" el 24.04.2016 -http://www.diariodeleon.es/noticias/opinion/cortes-abiertas_1063969.html)

Como no hemos ido tampoco esta vez a Villalar, que mira que ponemos empeño cada 23 de abril pero al final el GPS del inconsciente acaba por llevarnos el coche al Ikea de Asturias, la Junta nos va a meter este año la campa en casa. El parlamento autonómico tomará el próximo 4 de mayo el claustro de la Colegiata de San Isidoro para celebrar un pleno, con toda la pompa y el boato. Un homenaje de suplantación con sus Cortes a aquellas otras de 1188, cuando éramos un reino respetado y no la única región histórica sin comunidad, en las que Alfonso IX, en el mismo marco, convocó por primera vez en la historia al pueblo para que se sentara junto a la nobleza y el clero, aunque sólo fueran convidados los incipientes burgueses cuya bolsa necesitaba el monarca para financiar sus guerras. Ahora, más de ocho siglos después, nos van a mecer la «Cuna del parlamentarismo» con la misma mano que nos han apretado el cuello en los últimos 33 años para que tengamos claro cuál es la cuna que nos arrolló.

La idea incide en el propósito de crear identidad y sentimiento de región, con decenas de millones de euros invertidos en balde por la Junta en las tres últimas décadas, como si fuéramos los cataríes a los que el emir pagaba en el último Mundial de balonmano para que animasen a cada una de las selecciones. No importa que León haya perdido en este tiempo 42.036 habitantes mientras Valladolid ganaba a su vez 43.484 vecinos. Da igual que se haya estimulado el desembarco de empresas en Boecillo y se haya abandonado de manera deliberada la provincia leonesa como un parque temático turístico para señoritos. No tiene interés que los fondos Objetivo 1 de la UE y los Miner que tenían como destino el desarrollo de las zonas desfavorecidas se utilizaran para enmascarar inversiones en el triángulo castellano de Valladolid, Burgos y Palencia. Se trata de una bobada que en los libros de Educación se adoctrine con la existencia de Castilla y León desde el hombre de Atapuerca y, por contra, no se estudie en ningún curso dónde fueron las primeras Cortes representativas del parlamentarismo moderno.

No podemos negar que resulta un detalle que la Junta traiga un pleno a donde fueron esas Cortes. Estaría bien que entrara el pueblo llano —mineros, agricultores, ganaderos, despedidos, padres cuyos hijos han tenido que emigrar a la fuerza— a decirles lo que piensa de esta su comunidad.