lunes, 14 de mayo de 2018

Un giro histórico necesario

Por  Miguel Ángel de Diego Nuñez, Autor del libro "Regionalismo y regionalistas leoneses del siglo XX (una antología)" (publicado el 11.05.2018 en Salamanca RTV al día http://salamancartvaldia.es/not/179564/un-giro-historico-necesario/)

Del mismo modo que el inicio del tránsito de la dictadura franquista a la democracia requirió una Ley para la Reforma Política y el diseño de un programa con un eje legislativo ‘de la ley a la ley’, junto con una convalidación mediante referéndum, la transformación de la impuesta ‘autonomía castellanoleonesa’ en dos democráticas ‘regiones históricas autónomas’ (una leonesa y otra castellana), firmemente enraizadas en los Derechos Humanos y la Constitución Española, precisa de altura de miras, un marco legal, voluntad política y una acción decidida.

La exposición de motivos de ese proyecto legislativo tiene sólidos cimientos: en primer lugar, el reconocimiento de los pueblos leonés y castellano, así como sus regiones históricas, como sujetos de derecho, de acuerdo con los tratados internacionales firmados por España, con la Constitución Española y su desarrollo normativo. Por otro lado, la implantación de la actual comunidad autónoma se realizó de espaldas a los pueblos afectados, cuya manifestación más evidente fueron las movilizaciones ciudadanas en su contra (tanto en la Región Leonesa como en Castilla) y los recursos de inconstitucionalidad por la incorporación de las provincias de León y de Segovia al híbrido artificial surgido de los pactos UCD-PSOE. En ambos casos con maniobras que implicaban al Tribunal Supremo (que ‘erróneamente’ dictó un auto por el que se tenía por satisfechos extraprocesalmente a los que recurrían los acuerdos de integración en el híbrido de La Antigua y otros 54 ayuntamientos de la provincia de León) y al mismo Congreso y Senado (que se vieron obligados a elaborar una Ley Orgánica para incorporar la provincia de Segovia al mismo).

Al lado de los fundamentos de derecho y la historia reciente de irregularidades e incumplimientos, deben constar los pilares de una sociedad democrática: principio de igualdad de las regiones y pueblos de España, principio de solidaridad interregional, derecho al desarrollo económico y social, respeto a las identidades culturales y las lenguas... Y junto a todo ello un pormenorizado plan para la autodisolución del híbrido artificial castellanoleonés en dos comunidades autónomas diferentes: la de la Región Leonesa o País Leonés y la castellanovieja. No se trata de avanzar hacia la nada sino hacia la construcción de unidades autonómicas con cimientos sólidos y verdaderos, de transitar de la falsificación a la autenticidad, de la debilidad a la fortaleza, de la tutela a la autorrealización.

Los grandes proyectos pueden aparentar ser ilusos o locos, pero la Historia demuestra que son esos proyectos los que determinan giros de la misma y evoluciones importantes. Y que no se manipule afirmando que resulta imposible este proyecto cuando este mismo año se cumplen 25 años de la disolución de la República checoslovaca -nacida en 1918- en dos estados diferentes, uno checo y otro eslovaco. Aquella república híbrida surgida de la Primera Guerra Mundial tuvo una existencia efímera -75 años son un soplo en el curso de la Historia- que dejó un rastro de imposiciones, chequización del pueblo eslovaco, imposición comunista, invasión por el Pacto de Varsovia, ‘normalización’, purgas... Pero que terminó con una Revolución de Terciopelo tras la caída del muro, impensable sólo dos décadas antes.

Los leoneses necesitamos un Dubceck, un Vaclav Havel y un movimiento opositor como el de la ‘Carta 77’. O quizá ya los tenemos y no nos damos cuenta, y acuden a nuestra mente nombres como Juan Pedro Aparicio, José María Merino y David Díez Llamas -junto a los de Francisco Iglesias, Carlos Javier Salgado y otros muchos-, siglas como GAL y PREPAL, UPL y Ciudadanos del Reino de León. Quizá se echa en falta un programa y la altura de miras de los partidos mayoritarios de ámbito nacional que impliquen a todos en un proyecto beneficioso para dos pueblos de España y para España en su conjunto, superando artificialidades y sinsentidos.

Pero la labor de impulso que hace avanzar la Historia no es sólo de los políticos, atañe a la sociedad entera y en especial a sus ‘cabezas visibles’ por su altura humana y su calidad. Y en ese caudal se encuentran Julio Llamazares, Luis Mateo Díez, Alicia Valmaseda y un largo etcétera. Los leoneses somos tenaces y leales, fieles a lo legal y amantes de la libertad y de lo nuestro.

La Región Leonesa tiene los hombres y los instrumentos -aunque no seamos conscientes de ello- para lograr hacer realidad las aspiraciones del Pueblo Leonés al reconocimiento de su identidad cultural, su relevancia histórica, sus derechos fundamentales y a la constitución de una comunidad autónoma que los respete haciendo realidad la autonomía del País Leonés.

domingo, 22 de abril de 2018

León sin garras

Por Félix Maraña, escritor (publicado el 17.04.2018, en el Diario Vasco http://www.diariovasco.com/opinion/leon-garras-20180417230722-nt.html)

La torpeza de Correos de España, imprimiendo en un sello de León la fotografía de la catedral de Burgos, en vez de reproducir la Pulchra Leonina, no es sólo simple error o equivocación burda, sino la coronación de un proceso de 40 años de menosprecio de una parte de la Comunidad de Castilla y León por ciertas estructuras del Estado. La chapuza, que no admite otro calificativo, sobre todo después de que el responsable de Correos haya dicho que no se retira de la venta del sello, sólo puede contentar a los coleccionistas, pero es un nuevo agravio que recibe León (León, Zamora y Salamanca) por parte de las élites de una Comunidad en la que se resiste a convivir, pero que está condenado a soportar.

Conviene recordar que los leoneses no eran partidarios de incorporarse a la referida Comunidad, según le constaba al poder político, tan dado a la improvisación, a la hora de constituir el nuevo Estado, en 1981. Las élites (UCD y PSOE) tomaron la decisión inapelable de incluir a León en el Consejo General de Castilla (y León), a sabiendas de que el rechazo popular era absoluto. De ahí devino la creación de formaciones políticas 'nacionalistas', que no lograron invertir un proceso «tumultuoso y triste», como lo ha definido el sociólogo vasco-leonés David Díez.

León recibe ahora un nuevo agravio, por parte una empresa del Estado -Correos no es una empresa cualquiera- que quería conmemorar el nombramiento de la ciudad como Capital Gastronómica de 2018. En los dos años anteriores este título se lo concedieron a Burgos y Vitoria-Gasteiz. Se anuncia otro sello reparador, dedicado a la catedral de León, catedral que no necesita ese sello para nada, porque está en la historia del mundo antes de que el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, le propinara otro agravio, recientemente, en un viaje a las Islas Británicas. Vino luego por León, a intentar arreglarlo, proclamando que León era la Cuna del Parlamentarismo, y que los 'Decreta' de 1188 eran lo más de lo más. No sabemos si el presidente del Gobierno los ha leído, pero es conveniente señalar que los tres últimos presidentes de los gobiernos de España -Aznar, Zapatero y Rajoy- han tenido una especial vinculación con la ciudad, en la que han vivido en parte los dos últimos. Aznar, que presidió la Junta, estuvo siempre más inclinado por Quintanilla de Onésimo Redondo; y Zapatero, el más leonés -aunque de Valladolid-, visitaba la ciudad y la montaña, pero en verano. De Rajoy, muy gallego siempre, sólo se sabe que sacaba malas notas en el colegio leonés de los Agustinos, pero luego le espabilaron, no sabemos cómo, porque fue el primero de su promoción como registrador de la Propiedad.

No sé si esa especial relación de los tres presidentes le ha servido para algo a León, pero lo que sí es apreciable en estos largos 40 años es el deterioro, manifiesto, la falta de norte social, en una región con una riqueza natural de excelencia. Sabemos que les han hecho un museo de colorines, que hace daño a la visión, pero que se administra desde Valladolid, por si acaso. Y así todo. El memorial de agravios ocupa un listín de telefonía.

Un grupo de intelectuales, escritores y artistas -León tiene la nómina de poetas, novelistas, pintores, periodistas, músicos y gentes de mal vivir más abultada de todo el país y, proporcionalmente, de Europa-, ha promovido una serie de actos (que no eventos) en otros pueblos de España, para dar a conocer la cultura de un pueblo que espera una cierta remoción en la dinámica histórica, sin que le reprima esa turbia noción política de la 'razón de Estado', para constituirse en Comunidad Autónoma. Durante todo el mes de abril se leerá un documento, redactado por Juan Pedro Aparicio -premio Nadal-, así como los 'Decreta', para celebrar que León fue la Cuna del Parlamentarismo, así reconocida por UNESCO. Convendría que este fuera el acicate para remover conciencias y que a los leoneses se les conozca en el mundo más por la civilidad y poesía que le han puesto al tiempo de los tiempos, y no por los agravios a que se les somete con tanta alegría, por unos y otros. Para colmo, Correos, de esta se forra.

miércoles, 28 de marzo de 2018

Soraya

Por  José Luis Gavilanes Laso, profesor universitario y escritor


Los cazurros estamos de enhorabuena. La señora vicepresidenta del Gobierno, doña Soraya Sáenz de Santamaría, pese a haber nacido en Pucela, nos ha confesado hace unos días en León el cariño especial que siente por esta ciudad. Con igual zalamería se manifestó recientemente en su visita penitencial el presidente don Mariano, añorando también su estancia por aquí en edad juvenil. Enternecedor. ¡Como para quejarnos de estar desamparados de arrumacos por los más altos dirigentes del Estado! ¿Pero estas caricias que tanto me conmueven, está teniendo o van a tener algún efecto en la liberación a los leoneses de sus lacras sociales y económicas? Me temo que no. Porque doña Soraya, como don Mariano, no las reconocen, ya que todo para ellos es triunfo, pompa y circunstancia. Como otros tantos de sus colegas políticos, cuando llegan al poder, demuestran continuamente que su reino no es de este mundo por vivir en otro que es el mejor de los posibles.

Mire usted, doña Soraya, su afirmación de que “León sólo no tiene sentido ahora que Europa nos demuestra que el camino correcto es la integración”, tiene una réplica fácil. No le voy a hablar del caso de Gran Bretaña, porque imagino que lo conoce, ni el antieuropeísmo que se rezuma en los propios países de la Unión Europea, ni del problema de Cataluña. Yo le digo que esto de la “soledad” autonómica está registrado ya en España, por si usted no se ha dado cuenta, en La Rioja, Cantabria, Asturias, Navarra y Murcía, aunque aún no esté escrito en la Constitución. Parece que eso es para usted de absoluto sentido, racionalidad y gran funcionamiento. Frente a estas “soledades”, está el batiburrillo de nueve provincias que es Castilla y León. Si de lo que se trata con las autonomías es de descentralizar la administración del Estado, ¿a León qué más le da que el centro esté en Madrid o resida de facto en Valladolid?

Habla usted de que León “está tomando el dinamismo que merece”. Gracias. Pero el diccionario nos dice que dinamismo significa “movimiento”, “energía activa y propulsora”. Y yo le preguntó: ¿podemos hablar de dinamismo, cuando las estadísticas nos dicen que por estos pagos son mayores las defunciones que los nacimientos, y que el número de pensionistas está a punto, sino ha rebasado ya, a la población activa; cuando las cifras cantan que 5 jóvenes se marchan diariamente de su territorio; cuando en doce años han desaparecido por recortes en la enseñanza un millar de profesores; cuando en los diez últimos años se han perdido 52.000 habitantes; cuando en la propia ciudad pateando por un tramo aproximado de un kilómetro de sus calles hay una treintena de locales cerrados; cuando, como ha vaticinado el profesor de Geografía, López Trigal, en corto período de tiempo van a quedar despoblados el 20% de los pueblos leoneses; cuando, afortunadamente, los incendios en los bosques descenderán, pero porque cada vez habrá menos masa forestal que se queme? Para la despoblación y sus consecuencias, lo único que nos ha traído doña Soraya es un plan de vivienda aprobado recientemente, rehabilitación de las casas rurales, ayuda a los jóvenes que decidan quedarse en sus pueblos de origen y poca cosa más.

Sobre este último grave problema ha llego a mis oídos que al final del acto de intervención de doña Soraya en el Conde Luna, una persona del público asistente preguntó de dónde se iba a sacar el dinero para ésta y otras promesas, en una provincia como la de León, donde la producción, ahora sin el carbón, es escasa. La contestación de parte de los organizadores fue que hiciera el favor de abandonar la sala, puesto que, por intruso, no figuraba inscrito como asistente al acto, lo que era de obligado cumplimiento.

Pero eso sí, el Ave y la gastronomía, que añadidos al santo Grial de San Isidoro y a la Cuna del Parlamentarismo que nos arrulló, van a fomentar el turismo de tal manera que León se convertirá, a no dudar, en el referente de asuntos que van a ser el futuro más inmediato para nuestros hijos -los que vuelvan, si vuelven, claro es, del exterior-, me parece entender.

Ante tanta euforia, un amigo mío, Gavilaso de León, ha hecho unas coplillas que se ajustan muy bien a lo referido por doña Soraya en el Conde Luna, con el canto del «Ave, Ave María» en honor a la Virgen de Fátima, ya que estamos por Semana Santa.

“Un día de marzo
llegó a esta ciudad
Soraya en el Ave
con ganas de hablar

Ave, Ave, Ave en la vía,
Ave, Ave, Santamaría.

Que todo en la vida
es velocidad
por eso es que el Ave
trae prosperidad.

Ave, Ave, Ave en la vía,
Ave, Ave, Santamaría.

Que a toda esta tierra
la quiere a rabiar
y los que la oían
dieron por llorar.

Ave, Ave, Ave en la vía,
Ave, Ave, Santamaría.

Que gran dinamismo
se respira aquí,
Soraya está en Babia
o en otro país.

Ave, Ave, Ave en la vía, Ave Ave, Santamaría”.

Soraya se ha ido
y vuelva si cabe
con otros inventos
ya que mucho sabe.

Ave Ave Ave en la vía,
Ave, Ave, Santammaría.

miércoles, 14 de febrero de 2018

León (casi) desaparece del mapa

Por  Ana Gaitero, periodista publicado en Diario de León el 07.02.2018, (http://www.diariodeleon.es/noticias/sociedad/leon-casi-desaparece-mapa_1224788.html)

Hartazgo de errores. Busdongo en Burgos, Arbas del Puerto en Asturias, el puente Fernández Casado de la AP-66 como icono del Principado... Y a la gente de León, castellana. La proliferación de errores con la geografía y el territorio leonés se han disparado y disparatado. Muchas voces dicen que no es casualidad.

Como si León hubiera desaparecido del mapa. O casi. Lo que empezó en una larga y cansada polémica por la apropiación que hace Asturias de Picos de Europa cuando se trata de territorios leoneses, se ha extendido como un sarpullido.

La frontera entre Asturias y León ya no es el Negrón, donde están los carteles oficiales. El puente Fernández Casado, en la AP-66, se ha convertido en un símbolo del Principado y se usó estos días para ilustrar la información de la Asturias helada. La AP-66, entre León y Campomanes, es llamada autopista del Huerna y la comunicación de Asturias no es con León sino con la Meseta. «Es como si dijéramos que León tiene rotas las comunicaciones con el mar», alega Fernando Cano Población, un boñarense que lleva años ‘coleccionando’ postales con paisajes leoneses que aparecen situados en Asturias.

Está indignado. Los ha repartido a políticos leonesistas de unas y otras siglas, al servicio de Turismo de la Diputación. Pero nada... De la letra impresa se ha pasado a los rótulos de los telediarios, especialmente en la información meteorológica, y a la ausencia en las aplicaciones de localización. Los días de nieve, que atraen como imanes a las montañas a las teles, han situado a Arbas del Puerto y Busdongo, dos pueblos leoneses separados por 3,9 kilómetros de distancia, del municipio de Villamanín, a más de 200 kilómetros, al ubicar al primero en Asturias y el segundo nada menos que en Burgos.

«Tanta confusión no es gratuita ni casual», asegura Alicia Valmaseda. El problema, añade, es que «ningún político defiende la territorialidad leonesa y se puede decir impunemente cualquier cosa». O dicho, gráficamente, «cuando un león está herido todo el mundo le da zarpazos», concluye la coordinadora de ComunidadLeonesa.Es.

Es otra de las ciudadanas que no se cansa de escribir y hacer pedagogía con el territorio leonés. Con poco éxito. La última carta la remitió a Televisión Española tras argumentar la cadena pública que llamar castellanos a los leoneses es una «técnica narrativa». «No nos encontramos ante una equivocación sino ante una manipulación consciente y programada cuyos motivos no alcanzamos a comprender», afirma en la misiva.

«León existe», recalca. Para quienes lo ignoran, recuerda que el segundo cuartel del escudo de España está ocupado por un león. «El problema es que León no ruge», sentencia.

«Geográficamente, León no es difícil de identificar, pero hay cosas que han calado en el argot y son imposibles de desmontar», señala José Cortizo, director del Departamento de Geografía de la Universidad de León. Pone como ejemplo, la acepción «cornisa cantábrica», tan usual, «es un abstracto, geográficamente no tiene sentido y ahí lo tenemos», añade. La banalización y la falta de preocupación por contrastar la información son algunas de las razones que arguye el profesor de Geografía de la Universidad de León, José Cortizo, para explicar las meteduras de pata con el territorio leonés y otras muchas que ha detectado a lo largo del tiempo. Los mapas de la información meteorológica son otro ejemplo de imprecisión y falta de rigor en la era de los satélites. «León ya ni aparece y Pamplona lo sitúan al lado de Valladolid», indica.

Apunta el profesor a razones más altas. La desidia de la administración y en particular de la Junta de Castilla y León que en sus propias guías adolece del rigor debido. Poner a Picos de Europa en la zona de La Magdalena o seguir sin señalizar las reservas de la Biosfera o parques naturales de León mientras el Principado de Asturias se adelanta y coloca una señal al Parque de Somiedo en la salida de la AP-66 por Villablino, como ocurre desde noviembre, son ejemplos palmarios.

«Si no señalizamos, informamos, no valoramos lo suficiente. Hoy día ya no vale aquel dicho de que el buen paño en el arca se vende y además hay que darle un valor de cara a la población que reside en estas ‘reservas’», subraya.

El procurador leonesista Luis Mariano Santos ha recogido el guante de la reivindicación lanzada desde la Asociación Montaña de Babia y Luna para que se señalicen estos espacios. «Que se anuncie una reserva asturiana en la salida que es también el acesso a las reservas de Babia, Alto Bernesga y los Argüellos y Omaña-Luna debería avergonzar a los gobernantes y a todos los leoneses», asegura el portavoz de la asociación, que tiene intención de hacer una acción reivindicativa.

La falta de señalización es «pérdida de PIB y abandono de los pueblos» y se suma a otras carencias como la ausencia total de las reservas y parques leoneses en aplicaciones de uso corriente como Google Maps y Apple Maps, denuncia la misma asociación.

En definitiva, hace más difusión un hostelero de Huergas de Babia, Pepe Moriscal, con las fotos que publica a diario en Facebook que todas las administraciones juntas, que hasta «se resisten a señalizar la carretera autonómica de San Emiliano a Pinos» o miran para otro lado en el alto de la Farrapona mientras Asturias la tiene niquelada y con todo tipo de servicios.

Luis Mariano Santos suma a la lista de errores comunes con lo leonés que la Denominación de Origen de los vinos Tierra de León sea atribuida muchas veces a Valladolid y a Sahagún, indubitada villa terracampina, sea identificada con la estepa castellana.

Para el político leonesista el desaguisado es fruto de los 35 años que «llevamos ninguneados y perdiendo identidad» por la política de la Junta de Castilla y León. «Es una forma perfectamente estudiada por los diferentes gobiernos del PP para que León pierda su identidad porque es lo único que les impide crear esa identidad artificial de lo ‘castellanoleonés’», apostilla.

Añade Santos un factor económico «sangrante» en el caso de Picos de Europa. «Durante muchos años se ha desviado la entrada de visitantes por Asturias o Cantabria y se ha desarrollado Potes y Cangas, y de la parte de León nadie gastó un duro pese a que es la que más población y territorio tiene», concluye. La UPL prepara un protocolo para que las instituciones de León para evitar el desastre. Que León desaparezca del mapa definitivamente.

domingo, 4 de febrero de 2018

"Técnicas narrativas" y conocimiento (precario) del idioma

Por  Alicia Valmaseda Merino, Coordinadora y Portavoz de ComunidadLeonesa.ES

Correo dirigido hoy, 4 de febrero de 2018 a las siguientes direcciones de RTVE: “RTVE DEFENSOR DEL ESPECTADOR” defensor@rtve.es, “El tiempo RTVE” eltiempo.tve@rtve.es, doctv@rtve.es, “Radio Nacional” emisora.lep.rne@rtve.es, saberyganar@rtve.es, areanacional.rne@rtve.es, nacional.td@rtve.es, rtve.dircom@rtve.es:

Señores:

Nos vemos obligados a dirigimos a ustedes para denunciar, una vez más, el tratamiento que están dándonos a León, en el conjunto de sus tres provincias, y a los leoneses, por su reiterado empeño en llamarnos “castellanos”, algo que ni fuimos, ni somos, ni seremos.

Entendemos que, con su persistencia en el error, que ya se les ha indicado en diversas ocasiones (sin ser exhaustivos, por lo menos, en las siguientes: http://losrugidosdeleon.blogspot.com.es/2017/05/saber-y-ganar-castillos-de-castilla.htmlhttp://losrugidosdeleon.blogspot.com.es/2011/12/las-dos-castillas-donde-esta-con-leon.htmlhttp://losrugidosdeleon.blogspot.com.es/2006/09/safari-en-castilla-correo-espana-directo.html) no nos encontramos ante una equivocación sino ante una manipulación consciente y programada cuyos motivos no alcanzamos a comprender.

Por pura casualidad nos hemos encontrado con un vídeo en el que llaman al Farinato “delicia castellana” para, a renglón seguido, decir que es un embutido típico de Salamanca, Zamora y León: (http://www.rtve.es/alacarta/videos/espana-directo/farinato-delicia-castellana/3546075/).

Pues bien, el Estatuto de Autonomía de Castilla Y León es muy claro en su preámbulo al decir: “La Comunidad Autónoma de Castilla y León surge de la moderna unión de los territorios históricos que componían y dieron nombre a las antiguas coronas de León y Castilla.”, lo que nos lleva a que si hablamos de “territorios históricos”, tanto si nos referimos al Reino de León Medieval como si lo hacemos a la división Regional y Provincial según Decreto-Ley de 30 de noviembre de 1833, en ningún momento podemos decir que Salamanca, Zamora y León hayan formado parte de Castilla.



¿Cómo es posible que desprecien de ese modo a una parte del territorio nacional y a sus habitantes? ¿Cómo es posible que sigan insistiendo en despreciar, una y otra vez, el escudo de España, en cuyo segundo cuartel, todo el mundo, al parecer con excepción de ustedes, puede ver el león que nos representa?

Sin embargo, la gota que hace rebosar el vaso de nuestra paciencia es la respuesta del director de la 2, Sr. Hidalgo, totalmente surrealista que, para no reconocer y rectificar el error cometido, ha llegado a decir que denominar como castellana a una ciudad históricamente leonesa como Salamanca, ha sido “una cuestión de técnica narrativa”.

¿Aceptaría dicho señor que por “cuestión de técnica narrativa” cualquier periodista europeo llamase “francesa” a cualquier ciudad española? Seguro que en dicho caso se llevaba las manos a la cabeza pese al hecho de que ambos países formamos parte de una comunidad, la Unión Europea.

Y, para terminar de rizar el rizo, el Sr Hidalgo indica que “Para nosotros Salamanca es una ciudad castellanoleonesa, pertenece a la comunidad de Castilla y León.”. ¿Cómo es posible que diga que Salamanca es una ciudad “castellanoleonesa” pero sin embargo se refieran a ella únicamente como castellana? ¿A cuantas ciudades castellanas llaman en televisión “castellanoleonesas” o “leonesas”? Porque si el orden de los factores no altera el producto, lo mismo podrían llamar “leonesas” a las ciudades castellanas dado que llaman “castellanas” a las ciudades leonesas. ¿O es que acaso “las técnicas narrativas” sólo sirven para tratar de eliminar todo lo leonés?

Y, sobre todo, ¿cómo es posible que personas dedicadas al periodismo y a la comunicación tengan un desconocimiento tan absoluto de la lengua castellana (que, recordemos, tienen la obligación constitucional de conocer) para ignorar la importancia y función de las conjunciones copulativas y que en el binomio “María Y José” nunca José se convertirá en Maria, además de no ser lo mismo que “María José”?

Muchos leoneses estamos muy hartos de tanto ninguneo y tanta ocultación de nuestra existencia y EXIGIMOS que nos llamen por nuestro nombre, LEONESES y que si no lo hacen, no echen balones fuera y tengan la gallardía y la decencia de rectificar y pedir disculpas. Es lo mínimo que se puede esperar para tener una convivencia civilizada en un pais que se dice democrático.

Saludos