miércoles, 28 de marzo de 2018

Soraya

Por  José Luis Gavilanes Laso, profesor universitario y escritor


Los cazurros estamos de enhorabuena. La señora vicepresidenta del Gobierno, doña Soraya Sáenz de Santamaría, pese a haber nacido en Pucela, nos ha confesado hace unos días en León el cariño especial que siente por esta ciudad. Con igual zalamería se manifestó recientemente en su visita penitencial el presidente don Mariano, añorando también su estancia por aquí en edad juvenil. Enternecedor. ¡Como para quejarnos de estar desamparados de arrumacos por los más altos dirigentes del Estado! ¿Pero estas caricias que tanto me conmueven, está teniendo o van a tener algún efecto en la liberación a los leoneses de sus lacras sociales y económicas? Me temo que no. Porque doña Soraya, como don Mariano, no las reconocen, ya que todo para ellos es triunfo, pompa y circunstancia. Como otros tantos de sus colegas políticos, cuando llegan al poder, demuestran continuamente que su reino no es de este mundo por vivir en otro que es el mejor de los posibles.

Mire usted, doña Soraya, su afirmación de que “León sólo no tiene sentido ahora que Europa nos demuestra que el camino correcto es la integración”, tiene una réplica fácil. No le voy a hablar del caso de Gran Bretaña, porque imagino que lo conoce, ni el antieuropeísmo que se rezuma en los propios países de la Unión Europea, ni del problema de Cataluña. Yo le digo que esto de la “soledad” autonómica está registrado ya en España, por si usted no se ha dado cuenta, en La Rioja, Cantabria, Asturias, Navarra y Murcía, aunque aún no esté escrito en la Constitución. Parece que eso es para usted de absoluto sentido, racionalidad y gran funcionamiento. Frente a estas “soledades”, está el batiburrillo de nueve provincias que es Castilla y León. Si de lo que se trata con las autonomías es de descentralizar la administración del Estado, ¿a León qué más le da que el centro esté en Madrid o resida de facto en Valladolid?

Habla usted de que León “está tomando el dinamismo que merece”. Gracias. Pero el diccionario nos dice que dinamismo significa “movimiento”, “energía activa y propulsora”. Y yo le preguntó: ¿podemos hablar de dinamismo, cuando las estadísticas nos dicen que por estos pagos son mayores las defunciones que los nacimientos, y que el número de pensionistas está a punto, sino ha rebasado ya, a la población activa; cuando las cifras cantan que 5 jóvenes se marchan diariamente de su territorio; cuando en doce años han desaparecido por recortes en la enseñanza un millar de profesores; cuando en los diez últimos años se han perdido 52.000 habitantes; cuando en la propia ciudad pateando por un tramo aproximado de un kilómetro de sus calles hay una treintena de locales cerrados; cuando, como ha vaticinado el profesor de Geografía, López Trigal, en corto período de tiempo van a quedar despoblados el 20% de los pueblos leoneses; cuando, afortunadamente, los incendios en los bosques descenderán, pero porque cada vez habrá menos masa forestal que se queme? Para la despoblación y sus consecuencias, lo único que nos ha traído doña Soraya es un plan de vivienda aprobado recientemente, rehabilitación de las casas rurales, ayuda a los jóvenes que decidan quedarse en sus pueblos de origen y poca cosa más.

Sobre este último grave problema ha llego a mis oídos que al final del acto de intervención de doña Soraya en el Conde Luna, una persona del público asistente preguntó de dónde se iba a sacar el dinero para ésta y otras promesas, en una provincia como la de León, donde la producción, ahora sin el carbón, es escasa. La contestación de parte de los organizadores fue que hiciera el favor de abandonar la sala, puesto que, por intruso, no figuraba inscrito como asistente al acto, lo que era de obligado cumplimiento.

Pero eso sí, el Ave y la gastronomía, que añadidos al santo Grial de San Isidoro y a la Cuna del Parlamentarismo que nos arrulló, van a fomentar el turismo de tal manera que León se convertirá, a no dudar, en el referente de asuntos que van a ser el futuro más inmediato para nuestros hijos -los que vuelvan, si vuelven, claro es, del exterior-, me parece entender.

Ante tanta euforia, un amigo mío, Gavilaso de León, ha hecho unas coplillas que se ajustan muy bien a lo referido por doña Soraya en el Conde Luna, con el canto del «Ave, Ave María» en honor a la Virgen de Fátima, ya que estamos por Semana Santa.

“Un día de marzo
llegó a esta ciudad
Soraya en el Ave
con ganas de hablar

Ave, Ave, Ave en la vía,
Ave, Ave, Santamaría.

Que todo en la vida
es velocidad
por eso es que el Ave
trae prosperidad.

Ave, Ave, Ave en la vía,
Ave, Ave, Santamaría.

Que a toda esta tierra
la quiere a rabiar
y los que la oían
dieron por llorar.

Ave, Ave, Ave en la vía,
Ave, Ave, Santamaría.

Que gran dinamismo
se respira aquí,
Soraya está en Babia
o en otro país.

Ave, Ave, Ave en la vía, Ave Ave, Santamaría”.

Soraya se ha ido
y vuelva si cabe
con otros inventos
ya que mucho sabe.

Ave Ave Ave en la vía,
Ave, Ave, Santammaría.

miércoles, 14 de febrero de 2018

León (casi) desaparece del mapa

Por  Ana Gaitero, periodista publicado en Diario de León el 07.02.2018, (http://www.diariodeleon.es/noticias/sociedad/leon-casi-desaparece-mapa_1224788.html)

Hartazgo de errores. Busdongo en Burgos, Arbas del Puerto en Asturias, el puente Fernández Casado de la AP-66 como icono del Principado... Y a la gente de León, castellana. La proliferación de errores con la geografía y el territorio leonés se han disparado y disparatado. Muchas voces dicen que no es casualidad.

Como si León hubiera desaparecido del mapa. O casi. Lo que empezó en una larga y cansada polémica por la apropiación que hace Asturias de Picos de Europa cuando se trata de territorios leoneses, se ha extendido como un sarpullido.

La frontera entre Asturias y León ya no es el Negrón, donde están los carteles oficiales. El puente Fernández Casado, en la AP-66, se ha convertido en un símbolo del Principado y se usó estos días para ilustrar la información de la Asturias helada. La AP-66, entre León y Campomanes, es llamada autopista del Huerna y la comunicación de Asturias no es con León sino con la Meseta. «Es como si dijéramos que León tiene rotas las comunicaciones con el mar», alega Fernando Cano Población, un boñarense que lleva años ‘coleccionando’ postales con paisajes leoneses que aparecen situados en Asturias.

Está indignado. Los ha repartido a políticos leonesistas de unas y otras siglas, al servicio de Turismo de la Diputación. Pero nada... De la letra impresa se ha pasado a los rótulos de los telediarios, especialmente en la información meteorológica, y a la ausencia en las aplicaciones de localización. Los días de nieve, que atraen como imanes a las montañas a las teles, han situado a Arbas del Puerto y Busdongo, dos pueblos leoneses separados por 3,9 kilómetros de distancia, del municipio de Villamanín, a más de 200 kilómetros, al ubicar al primero en Asturias y el segundo nada menos que en Burgos.

«Tanta confusión no es gratuita ni casual», asegura Alicia Valmaseda. El problema, añade, es que «ningún político defiende la territorialidad leonesa y se puede decir impunemente cualquier cosa». O dicho, gráficamente, «cuando un león está herido todo el mundo le da zarpazos», concluye la coordinadora de ComunidadLeonesa.Es.

Es otra de las ciudadanas que no se cansa de escribir y hacer pedagogía con el territorio leonés. Con poco éxito. La última carta la remitió a Televisión Española tras argumentar la cadena pública que llamar castellanos a los leoneses es una «técnica narrativa». «No nos encontramos ante una equivocación sino ante una manipulación consciente y programada cuyos motivos no alcanzamos a comprender», afirma en la misiva.

«León existe», recalca. Para quienes lo ignoran, recuerda que el segundo cuartel del escudo de España está ocupado por un león. «El problema es que León no ruge», sentencia.

«Geográficamente, León no es difícil de identificar, pero hay cosas que han calado en el argot y son imposibles de desmontar», señala José Cortizo, director del Departamento de Geografía de la Universidad de León. Pone como ejemplo, la acepción «cornisa cantábrica», tan usual, «es un abstracto, geográficamente no tiene sentido y ahí lo tenemos», añade. La banalización y la falta de preocupación por contrastar la información son algunas de las razones que arguye el profesor de Geografía de la Universidad de León, José Cortizo, para explicar las meteduras de pata con el territorio leonés y otras muchas que ha detectado a lo largo del tiempo. Los mapas de la información meteorológica son otro ejemplo de imprecisión y falta de rigor en la era de los satélites. «León ya ni aparece y Pamplona lo sitúan al lado de Valladolid», indica.

Apunta el profesor a razones más altas. La desidia de la administración y en particular de la Junta de Castilla y León que en sus propias guías adolece del rigor debido. Poner a Picos de Europa en la zona de La Magdalena o seguir sin señalizar las reservas de la Biosfera o parques naturales de León mientras el Principado de Asturias se adelanta y coloca una señal al Parque de Somiedo en la salida de la AP-66 por Villablino, como ocurre desde noviembre, son ejemplos palmarios.

«Si no señalizamos, informamos, no valoramos lo suficiente. Hoy día ya no vale aquel dicho de que el buen paño en el arca se vende y además hay que darle un valor de cara a la población que reside en estas ‘reservas’», subraya.

El procurador leonesista Luis Mariano Santos ha recogido el guante de la reivindicación lanzada desde la Asociación Montaña de Babia y Luna para que se señalicen estos espacios. «Que se anuncie una reserva asturiana en la salida que es también el acesso a las reservas de Babia, Alto Bernesga y los Argüellos y Omaña-Luna debería avergonzar a los gobernantes y a todos los leoneses», asegura el portavoz de la asociación, que tiene intención de hacer una acción reivindicativa.

La falta de señalización es «pérdida de PIB y abandono de los pueblos» y se suma a otras carencias como la ausencia total de las reservas y parques leoneses en aplicaciones de uso corriente como Google Maps y Apple Maps, denuncia la misma asociación.

En definitiva, hace más difusión un hostelero de Huergas de Babia, Pepe Moriscal, con las fotos que publica a diario en Facebook que todas las administraciones juntas, que hasta «se resisten a señalizar la carretera autonómica de San Emiliano a Pinos» o miran para otro lado en el alto de la Farrapona mientras Asturias la tiene niquelada y con todo tipo de servicios.

Luis Mariano Santos suma a la lista de errores comunes con lo leonés que la Denominación de Origen de los vinos Tierra de León sea atribuida muchas veces a Valladolid y a Sahagún, indubitada villa terracampina, sea identificada con la estepa castellana.

Para el político leonesista el desaguisado es fruto de los 35 años que «llevamos ninguneados y perdiendo identidad» por la política de la Junta de Castilla y León. «Es una forma perfectamente estudiada por los diferentes gobiernos del PP para que León pierda su identidad porque es lo único que les impide crear esa identidad artificial de lo ‘castellanoleonés’», apostilla.

Añade Santos un factor económico «sangrante» en el caso de Picos de Europa. «Durante muchos años se ha desviado la entrada de visitantes por Asturias o Cantabria y se ha desarrollado Potes y Cangas, y de la parte de León nadie gastó un duro pese a que es la que más población y territorio tiene», concluye. La UPL prepara un protocolo para que las instituciones de León para evitar el desastre. Que León desaparezca del mapa definitivamente.

domingo, 4 de febrero de 2018

"Técnicas narrativas" y conocimiento (precario) del idioma

Por  Alicia Valmaseda Merino, Coordinadora y Portavoz de ComunidadLeonesa.ES

Correo dirigido hoy, 4 de febrero de 2018 a las siguientes direcciones de RTVE: “RTVE DEFENSOR DEL ESPECTADOR” defensor@rtve.es, “El tiempo RTVE” eltiempo.tve@rtve.es, doctv@rtve.es, “Radio Nacional” emisora.lep.rne@rtve.es, saberyganar@rtve.es, areanacional.rne@rtve.es, nacional.td@rtve.es, rtve.dircom@rtve.es:

Señores:

Nos vemos obligados a dirigimos a ustedes para denunciar, una vez más, el tratamiento que están dándonos a León, en el conjunto de sus tres provincias, y a los leoneses, por su reiterado empeño en llamarnos “castellanos”, algo que ni fuimos, ni somos, ni seremos.

Entendemos que, con su persistencia en el error, que ya se les ha indicado en diversas ocasiones (sin ser exhaustivos, por lo menos, en las siguientes: http://losrugidosdeleon.blogspot.com.es/2017/05/saber-y-ganar-castillos-de-castilla.htmlhttp://losrugidosdeleon.blogspot.com.es/2011/12/las-dos-castillas-donde-esta-con-leon.htmlhttp://losrugidosdeleon.blogspot.com.es/2006/09/safari-en-castilla-correo-espana-directo.html) no nos encontramos ante una equivocación sino ante una manipulación consciente y programada cuyos motivos no alcanzamos a comprender.

Por pura casualidad nos hemos encontrado con un vídeo en el que llaman al Farinato “delicia castellana” para, a renglón seguido, decir que es un embutido típico de Salamanca, Zamora y León: (http://www.rtve.es/alacarta/videos/espana-directo/farinato-delicia-castellana/3546075/).

Pues bien, el Estatuto de Autonomía de Castilla Y León es muy claro en su preámbulo al decir: “La Comunidad Autónoma de Castilla y León surge de la moderna unión de los territorios históricos que componían y dieron nombre a las antiguas coronas de León y Castilla.”, lo que nos lleva a que si hablamos de “territorios históricos”, tanto si nos referimos al Reino de León Medieval como si lo hacemos a la división Regional y Provincial según Decreto-Ley de 30 de noviembre de 1833, en ningún momento podemos decir que Salamanca, Zamora y León hayan formado parte de Castilla.



¿Cómo es posible que desprecien de ese modo a una parte del territorio nacional y a sus habitantes? ¿Cómo es posible que sigan insistiendo en despreciar, una y otra vez, el escudo de España, en cuyo segundo cuartel, todo el mundo, al parecer con excepción de ustedes, puede ver el león que nos representa?

Sin embargo, la gota que hace rebosar el vaso de nuestra paciencia es la respuesta del director de la 2, Sr. Hidalgo, totalmente surrealista que, para no reconocer y rectificar el error cometido, ha llegado a decir que denominar como castellana a una ciudad históricamente leonesa como Salamanca, ha sido “una cuestión de técnica narrativa”.

¿Aceptaría dicho señor que por “cuestión de técnica narrativa” cualquier periodista europeo llamase “francesa” a cualquier ciudad española? Seguro que en dicho caso se llevaba las manos a la cabeza pese al hecho de que ambos países formamos parte de una comunidad, la Unión Europea.

Y, para terminar de rizar el rizo, el Sr Hidalgo indica que “Para nosotros Salamanca es una ciudad castellanoleonesa, pertenece a la comunidad de Castilla y León.”. ¿Cómo es posible que diga que Salamanca es una ciudad “castellanoleonesa” pero sin embargo se refieran a ella únicamente como castellana? ¿A cuantas ciudades castellanas llaman en televisión “castellanoleonesas” o “leonesas”? Porque si el orden de los factores no altera el producto, lo mismo podrían llamar “leonesas” a las ciudades castellanas dado que llaman “castellanas” a las ciudades leonesas. ¿O es que acaso “las técnicas narrativas” sólo sirven para tratar de eliminar todo lo leonés?

Y, sobre todo, ¿cómo es posible que personas dedicadas al periodismo y a la comunicación tengan un desconocimiento tan absoluto de la lengua castellana (que, recordemos, tienen la obligación constitucional de conocer) para ignorar la importancia y función de las conjunciones copulativas y que en el binomio “María Y José” nunca José se convertirá en Maria, además de no ser lo mismo que “María José”?

Muchos leoneses estamos muy hartos de tanto ninguneo y tanta ocultación de nuestra existencia y EXIGIMOS que nos llamen por nuestro nombre, LEONESES y que si no lo hacen, no echen balones fuera y tengan la gallardía y la decencia de rectificar y pedir disculpas. Es lo mínimo que se puede esperar para tener una convivencia civilizada en un pais que se dice democrático.

Saludos

viernes, 2 de febrero de 2018

Rajoy no es el único culpable

Por José-Magín González Gullón, periodista radiofónico (publicado en Diario de León el 01.02.2018, http://www.diariodeleon.es/noticias/opinion/rajoy-no-es-el-unico-culpable_1223279.html)

Si la desmesurada y a veces interesada crítica mediática y política que en León se ha enarbolado estos últimos meses para señalar al presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, como el único desconocedor de la historia de esta tierra, la hubiésemos empleado en señalar a los dirigentes leoneses, responsables durante años de que se haya generalizado esa ignorancia, quizás otro gallo isidoriano nos cantara. Bastaría con reconocer nuestros graves errores, tantas veces denunciados y nunca corregidos.

Según estudios estadísticos más del 90% de los leoneses desconoce el número de reyes que hubo en León. Preguntados estudiantes leoneses por nombres de reyes respondieron casi en su totalidad y exclusivamente que Ordoño II, porque todos conocían su calle. Incluso hubo quien citó a Guzmán el Bueno por ser la única estatua existente en la ciudad. Que esa es otra y no menor. Ni un rey leonés ha merecido tal honor por parte de las diferentes corporaciones municipales. Ningún gran panel informativo recuerda que el Reino de León llegó a extenderse por casi media península ibérica, incluido el norte de Portugal. El Ayuntamiento de la ciudad, tan entusiasta y patrocinador de las visitas de escolares a exposiciones y actos de puertas abiertas, más o menos educativos, nunca ha tenido la ocurrencia de dar preferencia a la visita al Panteón de Reyes de San Isidoro, invitación que debiera extenderse al resto de los ciudadanos.

Pero es que lo de Rajoy es pura anécdota comparándola con la manera que nuestra corporación municipal tiene de interpretar la historia de León. En el solemne responso que por los Reyes de León se celebra todos los años en San Isidoro nuestros ediles no sienten el menor aprecio por los símbolos y colores del pendón del viejo reino y se presentan en un acto exclusivamente leonés luciendo sobre el pecho los colores de la bandera española, cuando en los tiempos que se conmemoran aún no existía España. De igual manera cuando los ayuntamientos del voto acuden a cumplir con su promesa al Santuario de la Virgen del Camino, ante cuyo pórtico grabado en piedra se recuerda que es la patrona del Reino de León, todos los alcaldes lucen sobre sus pechos unas bandas con los colores propios de sus pueblos, menos el de León que sigue con su falta de aprecio o ignorancia de la historia y simbología leonesa y se presenta con unos colores impropios de la época y del acto que se conmemora. Parece cuando menos una osadía pedirle explicaciones a Rajoy.

Nadie, ni políticos, ni periodistas, se las ha pedido en cambio al alcalde de Huelva quien días atrás, en el acto celebrado en Madrid proclamando a León capital gastronómica de España, pronunció un discurso felicitando a la «ciudad castellana» por su elección. Nada extraño por cuanto hace poco en un medio informativo leonés —no éste— publicaban la detención de tres castellanoleoneses por cometer abusos sexuales. Leyendo la noticia se informaba que los tres eran nacidos y residentes en Palencia. Más adelante, en la sección de Cultura, titulaban que tres burgaleses habían obtenido premios nacionales en sus distintas actividades. Y es que saber quiénes y cuándo somos leoneses o castellanos es la maldición que por culpa de unos políticos ignorantes de la historia y ajenos al sentimiento mayoritario de los leoneses sufrimos desde hace cuarenta años.

sábado, 27 de enero de 2018

Calidad y cantidad

Por  Carlos Cabañas Vázquez, escritor. (Enviado a La Opinión de Zamora el 21 de enero de 2015. Otra protesta contra el ninguneo que -si les dejan- practican los "castellanoleoneses" contra Zamora en particular y contra el País Leonés en general).

Aunque tardíamente, me decido a escribir estas líneas. Se refieren a una entrevista al Sr José Luis Hernando sobre el arte románico en Zamora, publicada el 5 de enero en este diario con el título “Calidad, no cantidad”

Varias serían las razones de mi indecisión, entre ellas el cansancio de tener que responder a algunas afirmaciones que considero cuando menos incompletas y que se vienen repitiendo en torno a temas zamoranos con demasiada asiduidad. Soy de la opinión que una verdad a medias no es veraz. Por esa razón de justicia distributiva, me he atrevido a intentar completar o matizar algunas informaciones de la citada entrevista, aun no siendo más que un aficionado a los temas artísticos, puesto que mis titulaciones se refieren al ámbito lingüístico.

En primer lugar, no queda claro si las apreciaciones sobre el románico zamorano se refieren especialmente a los pueblos de la provincia, aunque se alude a las ciudades de Benavente y Zamora; creo recordar que muy someramente a la de Toro. Sí está claro que la mayor parte de los juicios de valor –casi todos negativos- se basan con exclusividad en la pertenencia o no al románico del camino francés. Claro queda que en la provincia de Zamora únicamente Santa Marta de Tera y Benavente se hallan en un ramal secundario de dicho camino, por lo que los juicios favorables se emiten, creo únicamente, en ese sentido y sobre los edificios de esos lugares. Aunque tardía, ¿no merecerá la Colegiata una mención muy especial?

Por lo visto, la mayor parte del románico zamorano no merece grandes elogios, al menos en lo ornamental. Parece ignorarse que la catedral de Zamora marca el inicio del gótico en la Península. No lo digo yo, lo dijo Friederic Rahlves “Catedrales y monasterios de España”, quizá el primero que atribuyó la primacía a la catedral zamorana en la transición al gótico en España, como Durham en Inglaterra. Luego fue Elie Lambert: “L’art gothique en Espagne aux XIIè et XIIIè siècles” traducida por Cristina Rodríguez en Ed. Cátedra. Madrid, 1990. En las páginas 59 a 72 se ocupa ampliamente de la catedral zamorana como precursora del gótico en España y habla de raíces aquitanas, pero también musulmanas. Es una pena que, los elogios que reconocen tan abiertamente autoridades europeas en la materia, parecen desdeñarlos las españolas.

Centrándonos únicamente en Zamora ciudad, a la que se suelen saltar elegantemente muchas guías, ¿cómo es posible que una ciudad marginal y muy secundaria -así se cataloga a la Zamora medieval en ciertos ámbitos culturales y, de rebote, turísticos- haya podido edificar y conservar el mayor número de templos románicos de toda la cristiandad? Además, estos templos ofrecen un repertorio de tendencias y tiempos: restos primitivos, como parte de Santiago el Viejo y San Cipriano que evocan el primer románico ultrapirenaico, el arte godo y el asturiano; elementos decorativos nobles de las épocas plenas, como los de Santo Tomé, San Claudio y Santa María la Nueva, denotando influencias francesas, bizantinas, mozárabes, jacetanas y califales; la citada Catedral, estudiados suficientemente sus predecesores arábigos, bizantinos, poitevinos y borgoñones; las grandes iglesias tardías de corte cistercienses y, por tanto, someras en ornamentación; algunas iglesias de poblamiento franco como San Leonardo, vergonzosamente saqueada o de iniciativa señorial y clerical, como Santiago del Burgo que podría considerarse como una pequeña catedral o San Ildefonso, que es un repertorio de muchos momentos artísticos; por último, los templos magníficos edificados en todo o en parte por Órdenes Militares: San Juan, la Magdalena y la Horta, todos ellos con claras influencias de la arquitectura y la ornamentación de las Cruzadas, desde las expediciones normandas a los edificios del reino latino. Todo esto es debido, sin duda, a un cúmulo de circunstancias. Citaremos alguna poco conocida, como que la reina Urraca de Portugal, madre del rey Alfonso IX de León y presuntamente sepultada en la Magdalena, era hermana del gran Maestre de San Juan de Jerusalén. Tal vez esto hizo que fuese Zamora la capital de esa orden, y luego también del Temple, para toda la mitad oeste de la Península. La Horta fue, durante siglos, sede del archivo de Malta y junto al templo se edificó, andando el tiempo, el palacio del Comendador, hoy restaurante.

Me queda por decir que, para los amantes del detalle, no pasan desapercibidos muchos pequeños ornamentos en arcos y capiteles que, tal vez no resaltan como los grandes parteluces o tímpanos, pero son muy hermosos y sugerentes, cosa que podría definir al románico, arte poco ampuloso: las rosas de la portada interior oeste en la Horta, la “Virgen de las alcachofas” en la portada sur de la catedral o el capitel de los Reyes Magos en Santo Tomé, por citar alguno.

A ver si nos sacudimos los zamoranos, de una vez, ese complejo de inferioridad que no está para nada justificado. Y nuestras autoridades culturales, por favor, no mezclen política con cultura ni abonen conceptos negativos –a veces hasta injuriosos- sobre Zamora, su historia o su cultura.