jueves, 23 de marzo de 2017

El primer Parlamento del mundo

Correo dirigido a El País (defensora@elpais.es, participación@elpais.es, redacciondigital@elpais.es, cartasdirector@elpais.es) en respuesta a su titular de hoy, 23 de marzo de 2017:

Por Alicia Valmaseda Merino, Coordinadora y Portavoz de ComunidadLeonesa.ES (Coordinadora de Organizaciones, Asociaciones y Colectivos)


Señores:

Con auténtico estupor y profunda indignación, hemos leído su titular de hoy en que, para referirse al luctuoso suceso acaecido ayer en el Parlamento británico, se refieren a él como "El primer Parlamento del mundo".

Podríamos entender que dicho titular se diera en un periódico británico, pero no conseguimos comprender que el mismo corresponda a un periódico español, ignorando que el primer Parlamento del mundo se reunió, antes de que España existira como tal, en territorio peninsular, concretamente en el Claustro de la Real Colegiata de San Isidoro de León en la primavera del año 1188, convocada por el Rey Alfonso de León, octavo de su nombre en el trono leonés (aunque le llamen IX) habiendo acudido a dichas Cortes representantes de todas las ciudades del reino, que se componía de los actuales territorios de Galicia, Asturias, el Reino de León nuclear y la Extremadura Leonesa. Luego, por una simple cuestión de matemáticas, 1188 es anterior a 1215, las Cortes Leonesas son anteriores a las inglesas.

Sin embargo, no se trata de que lo digamos simplemente los leoneses, sino que la UNESCO, el 18 de junio de 2013, reconoció al Reino de León como Cuna del Parlamentarismo y a los Decreta de las Cortes de 1188 como "El testimonio documental más antiguo del sistema parlamentario europeo" al tiempo que los inscribió en el Registro de la Memoria del Mundo.

Como decimos anteriormente, podríamos entender que un periódico británico ignorase la realidad histórica y actual pero nos cuesta trabajo entender ese desconocimiento, por parte de un periódico español, tanto de la historia de España como de la realidad actual del reconocimiento de la UNESCO a un capítulo tan importante de la historia leonesa, del mismo modo que no entendemos que se menosprecie de esa manera al reino que, siendo el origen y principal impulsor de la Reconquista y de la creación del estado actual, ocupa uno de los cuatro cuarteles del escudo de España.

Exigimos, pues, una rectificación en toda regla y un reconocimiento explícito, y en el mismo lugar de la afrenta, de que el Primer Parlamento del Mundo se reunió en el Reino de León, en el Claustro de la Real Colegiata de San Isidoro de la ciudad de León, en abril de 1188.

En espera de su rectificación, reciban un saludo de

lunes, 27 de febrero de 2017

El Guernica leonés

Por Julio Llamazares, escritor (publicado en La Nueva Crónica el 26.02.2017 - http://www.lanuevacronica.com/el-guernica-leones)

Se me hizo extraño ver en la Cineteca que ocupa una de las naves del antiguo Matadero de Madrid, convertido hoy en centro cultural, las altivas y bellísimas montañas de Riaño, las imágenes de los antiguos pueblos, las de su demolición, los rostros de personas con las que compartí aquellos años de desasosiego antes de que el anegamiento del valle se materializara y a muchas de las cuales no he vuelto a ver. Se me hizo extraño porque nada de lo que me rodeaba tenía que ver con aquello exceptuando algunos de los espectadores que llenaban hasta el último asiento del cine, parece ser que como todos los días en los que el documental ‘Mi valle’ se proyectó en la Cineteca del Matadero madrileño.

De Riaño se ha escrito tanto ya, se ha hablado tanto –a favor y en contra–, se han dicho tantas cosas –falsas y verdaderas, bienintencionadas y malintencionadas, oportunas e inoportunas, pensadas y sin pensar–, que no añadiré yo aquí una más salvo para decir que el documental me encantó y que salí del cine con un pensamiento: el de que la destrucción de Riaño fue semejante a la de Guernica, solo que protagonizada por otros agentes políticos y efectuada en tiempo de paz, no de guerra. El pensamiento me lo sugirió una pintada que en las imágenes de la demolición de Riaño, detrás de los antidisturbios que a caballo tomaron el pueblo como si sus vecinos fueran terroristas, pasó ante la cámara muy fugazmente y que rezaba en una pared: «Riaño, la Guernica del PSOE”. Fuera ya de la sala y mientras me dirigía a mi casa (atardecía en Madrid una jornada más, algo que en el antiguo Riaño ya no sucede desde hace tres décadas), me dio por pensar en el parecido que algunas de las imágenes que terminaba de ver, no sólo de la demolición de los pueblos riañeses, sino de las personas que prestan su testimonio en el documental, tenían con el famoso cuadro de Picasso cuyo origen fue el bombardeo de Guernica en la guerra civil española y que, tras largos años de exilio como su autor, se expone en el Museo Reina Sofía, muy cerca de donde yo me encontraba en aquel momento. Si se pusieran en un collage y se las iluminara con el blanco y negro con que Picasso pintó su famosa obra muchos se sorprenderían de la gran semejanza que hay entre unas y otras, entre ese caballo aterrorizado y las vacas que vagan entre las ruinas de Anciles buscando las cuadras ya demolidas, entre la mujer que en el cuadro grita de desesperación al cielo y la que lo hace en Riaño en mitad de la calle mientras las máquinas derriban su casa, entre el hombre que yace descoyuntado en la parte inferior del Guernica y la del vecino riañés que se suicidó de un disparo de su escopeta de caza antes de que lo desalojaran de la suya.

¿Más palabras para qué?

lunes, 20 de febrero de 2017

Los fueros hoy

Por Isidoro Álvarez Sacristán, de la Real Academia de Jurisprudencia y Legislación (publicado el 06.02.2017 en Diario de León http://www.diariodeleon.es/noticias/opinion/fueros-hoy_1135626.html)

Nada menos que mil años se cumplen el 30 de julio de este año en que se dio a conocer por Alfonso V, en un Concilium extraordinario, el Fuero de León en el año 1017, mejorado y ratificado en Santa María de Regla el 1 de agosto de 1020. No es posible en un artículo periodístico analizar su texto; para ello tenemos a un magnífico historiador como García Gallo que ha realizado un gran estudio del referido Fuero en sus versiones de Braga, y de Pelayo de Oviedo y, más cercano, los estudios del catedrático de la Universidad de León Arvizu y Galarraga, enlazando con los Decretos de la Curia de León sobre las Cortes leonesas de 1188, la confirmación de las mores y las garantías jurídicas en general. La importancia del Fuero de León —como recoge Puente López— es reconocida por ser las primeras leyes territoriales de la España medieval y fuente en la que bebieron los siguientes Fueros de la Hispania de la época.

En otra ocasión, al referirnos a las Cortes de León de 1188, decíamos que, en efecto eran «cuna del parlamentarismo», pero eran una «cuna vacía». Y se concluía que tan magno acontecimiento se limitó a unas jornadas en San Isidoro y pare usted de contar. Lo más lógico habría sido constituir las Cortes de Castilla y León en la ciudad donde nació el primer órgano parlamentario con asistencia de «obispos, magnates de mi reino y con los ciudadanos elegidos por cada ciudad». ¿Qué más se puede pedir para cumplir la historia y la tradición? Pues se queda León sin su historia y sin su «cuna».

Lo mismo puede ocurrir en esta conmemoración de Julio de 2017. Se celebrará algún acto impuesto por los ignorantes de la historia, dirán que los leoneses fueron los primeros en el tiempo (prior tempore), pero dejarán de ser los preferentes en el derecho (potior iure), pues éstos, como leoneses, se perderán en la maraña de leyes extensivas a otras situaciones y necesidades. Y no es momento de aplicar a nuestra comunidad —Reino de León— aquella norma, tan excelente, en que se regulaban —hasta entonces inéditas— las garantías de la seguridad jurídica, las garantías procesales, la propiedad, etc. Unas normas que se apoyaban en la tradición y en la costumbre. No es que se quiera trasladar al mundo jurídico de hoy las excelentes normas del Fuero de León, ya que de la tradición no todo es aprovechable pero sí lo es en cuanto a la esencia, pues como decía Ganivet (Idearium, 278), «… lo que nosotros debemos tomar de la tradición es lo que ella nos da o nos impone: el espíritu». Algo se podrá trasladar al mundo de hoy del eximio Fuero de León.

Otras comunidades lograron que sus fueros se incluyesen en la norma superior o la Constitución. Es sabido que en la Disposición Adicional Primera se dice que «La Constitución ampara y respeta los derechos históricos de los territorios forales». Habrá que definir, primero, qué son los denominados «fueros viejos», y cuáles son los territorios forales. Los primeros, se dice, que son los de las Vascongadas y Navarra y los segundos los que ellos mismos se denominan «Territorios Históricos», así con mayúscula, como se dice en el artículo 2.2 del Estatuto de Autonomía del País Vasco. Desde el siglo XV se ejercía este derecho denominado «pase foral» como un autogobierno propio en el ámbito económico con el acuerdo de pagar un «cupo» o cantidad al gobierno de España. Se priva de este Derecho en el año 1937 (antes pasan por varias vicisitudes, guerras carlistas, etc.). Y comienza a intentar revocarse en los años sesenta (1963). La Diputación de Guipúzcoa , siendo Presidente José María Araluce Villar —que, cosas del destino, en plena efervescencia por defender la implantación nuevamente de los Fueros Vascos , es asesinado el 4 de octubre de 1976, por los que decían llamarse vascos— comienzan las proposiciones al Estado para la recuperación de las Instituciones forales. Se concluye en 1978 con un acuerdo de la Diputación de Guipúzcoa en trasladar al Senado para que se incluya en la redacción en la nueva Constitución el reconocimiento de la Foralidad de las provincias vascas. A pesar de admitirse esta propuesta, el grupo Vasco se opuso por una cuestión de literalidad. Así, la redacción actual, como se ha dicho más arriba, es: «la Constitución ampara y respeta los derechos históricos de los territorios forales»; sin embargo el grupo Vasco (PNV) proponía: «La Constitución reconoce y garantiza…». Esta última redacción era como querer reconocer que estos derechos eran anteriores a la propia Constitución y permanecían «a pesar» de ella. No se entiende tantas alharacas, si el propio Estatuto de Autonomía del País Vasco declara paladinamente que lo es «de acuerdo con la Constitución» y «dentro del Estado Español».

Hemos de preguntarnos si León, como entidad genuina, es un «Territorio Histórico». Nada más tenemos que contestarnos que fue Reino, pasó a ser región, con cinco provincias, más adelante tres y, ahora —lamentablemente— unido en una alianza «cuasimorganática» con Castilla. Sería un hecho acorde con la historia y con la nacencia del parlamentarismo que se hiciese un trueque y las Cortes se instalaran en León como Cortes de León y Castilla, y a cambio se mudase a Valladolid la inoperante institución del Defensor del Común. Este Territorio Histórico que, como dice su himno, «… que antes que Castilla leyes, /concilios fueros y reyes, /dieron prestigio a León», puede vanagloriarse de su Fuero, primigenio en la juridicidad de la península y, en su conmemoración milenaria se debería extraer alguna nota de modernidad para que se pudiera dotar al leonés de una parte de su historia. Los investigadores de la Historia del Derecho tienen un reto para llevarlo a cabo desde ahora hasta el mes de julio de 2017.

viernes, 17 de febrero de 2017

Sinfonía centralista

Por Julio Llamazares, escritor (publicado en La Nueva Crónica el 27.11.2016 - http://www.lanuevacronica.com/sinfonia-centralista)

Tiene razón la portavoz del Partido Popular en la Comisión de Cultura de las Cortes de Castilla y León cuando dice que una orquesta sinfónica, en este caso la de Castilla y León, no es una charanga que pueda «ir por ahí tocando» en respuesta a la pregunta de un diputado socialista que se quejaba de que sólo lo haga en Valladolid. Lo que no explica la portavoz del PP es por qué la Orquesta Sinfónica de Castilla y León ha de tener su sede en Valladolid como casi todos los organismos culturales creados y financiados por el gobierno autonómico (la Fundación Villalar, la Fundación Patrimonio, la Fundación Siglo de las Artes, etc.) habiendo tantas ciudades en la comunidad autónoma ¿Es que sólo los vallisoletanos son castellano-leoneses?

Que una Orquesta Sinfónica no es una orquesta de pueblo se comprende bien, como también se entiende que tiene que tener una sede permanente en la que ensayar y llevar a cabo sus principales conciertos. Pero deducir de ello que la tal sede haya de estar en Valladolid por mucho que esté en el centro de la autonomía y sea su capital (por esa misma razón todo tendría que estar en Madrid) y, sobre todo, que no pueda tocar en otras ciudades habiendo como hay en Castilla y León un mínimo de diez o doce con capacidad y público para ello y teniendo en cuenta lo extenso de la geografía autonómica (en La Rioja o en Asturias la gente tiene fácil desplazarse a sus capitales para escuchar a sus orquestas titulares, pero en Castilla y León eso no es así) significa que el centralismo vallisoletano, lejos de corregirse, es una patología que va en aumento, como continuamente demuestran los políticos autonómicos y los vecinos de Valladolid. Algunos hasta se extrañan cuando se les comenta que los demás castellanos y leoneses también tienen derecho a existir.

En los 35 años que hace que vivo en Madrid he visto cómo el centralismo madrileño se diluía poco a poco por mor de las autonomías surgidas de la Constitución de 1978, pero a la vez he ido notando en mis viajes que, aprovechando la descentralización estatal, se han creado otros centralismos autonómicos con la misma argumentación (la centralidad geográfica, la capitalidad política, etc.) que justificaron durante siglos el de la capital de España. Ninguno, empero, como el de Valladolid, cuya voracidad acumuladora ni siquiera se ampara en el hecho de ser la capital, que sólo lo es de facto. En los treinta y tres años que dura la autonomía de Castilla y León, el crecimiento de Valladolid ha sido tan imparable como el empobrecimiento y la despoblación del resto de las provincias y de las ciudades de la comunidad. Si denunciar esto es leonesismo, victimismo provinciano o envidia cochina, yo soy leonesista, victimista y envidioso. Y encima idiota, porque, viviendo en Madrid, lo que suceda al norte del Guadarrama debería traerme al fresco.

martes, 14 de febrero de 2017

LEÓN, Corazón del Derecho Parlamentario

Por Diego García Paz, letrado de la Comunidad de Madrid y académico correspondiente de la Real Academia de Jurisprudencia y Legislación (publicado en queaprendemoshoy.com el 03.09.2015 http://queaprendemoshoy.com/leon-corazon-del-derecho-parlamentario/)

Que el moderno sistema parlamentario se originó en tierras británicas es una consideración generalizada en el foro del Derecho Público, pero en una muy importante medida limitada e incluso errónea, pues si bien es cierto que la contribución al parlamentarismo por parte de Inglaterra ha sido importante, en absoluto puede considerarse la génesis misma del régimen asambleario como forma política de dirigir el destino de las naciones.

Con bastante anterioridad a que el rey inglés Juan Sin Tierra convocara a todos los estamentos para, no ya obtener soluciones consensuadas, sino con el objeto de garantizarse de manera artificiosa la continuidad en el trono ante los envites de nobleza y clero, cediendo una parte notable de su poder a cambio de mantener su reinado, en León (antiguo reino del norte de España) un brillante monarca, Alfonso IX, convocó en el año 1.188 una asamblea conformada por todos los representantes de la sociedad de entonces y en ella, con motivo de regularizar el estado económico del reino, se llegó a un verdadero y genuino acuerdo, en igualdad de calidad de todos los presentes, al que el propio rey se sometió. Con ello, de aquella reunión solemne celebrada en la Real Colegiata Basílica de San Isidoro, surgió la base del Derecho Parlamentario: los presupuestos, la economía, como motivo principal o razón de ser de las reuniones, y la necesidad de que los frutos del debate fueran obra del consenso y no de la imposición. El texto que recogió estos hitos recibió el nombre de Decreta, y ha sido incluido en el Registro de la Memoria del Mundo de la UNESCO como la manifestación primigenia y auténtica del sistema parlamentarista.

Así pues, ha de concluirse que en todos los debates que se celebran en sede parlamentaria, desde el correspondiente al Proyecto de Ley de Presupuestos Generales, de donde surgió el sistema parlamentarista, hasta cualquier trámite reglamentario que procede en Derecho para la aprobación de un texto normativo; desde las Cortes Generales del Estado hasta todas las Asambleas Autonómicas, el corazón del antiguo reino de León sigue latiendo bajo el primer y fundamental impulso inspirador de progreso asentado por Alfonso IX.